Servidoras del Señor y La Virgen de Matará PDF Print E-mail

www.servidoras.org

El 19 de Marzo de 1988, Fiesta de San José, el padre Carlos Buela fundaba en San Rafael (Argentina) el Instituto “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”, con el “único anhelo de darle a Jesucristo Esposas según su Corazón”.      
Las hermanas de nuestra familia religiosa del Verbo Encarnado llevamos este nombre porque en la cruz de Matará está Nuestro Señor crucificado y no queremos saber nada “fuera de Jesucristo y Jesucristo crucificado” (1 Cor 2,2) y porque al pie de la Cruz está la Primera Servidora del Señor: María Santísima. Esto debe recordar no sólo el por qué, sino el lugar, la función y la misión de las “Servidoras” a ejemplo de la Virgen.
“De esta manera, la rama femenina de nuestra Familia Religiosa, complementa con fuerza lo que hemos querido hacer al poner a la rama masculina el nombre del Verbo Encarnado, porque la Encarnación ha sido redentora y la Redención sólo fue posible por la Encarnación. De tal modo que el Verbo se hace carne para poder ir a la cruz, y la cruz es posible porque Cristo se encarnó.        
La Cruz donde están el Señor y la Virgen de Matará constituye por todo eso, un hermosísimo programa de vida que, deberán esforzarse por alcanzar las que se enorgullezcan de llevar ese nombre con la gracia de Dios que nunca falta si uno hace lo que hay que hacer.       
Proyectar a las nuevas generaciones los altos ideales expresados en esta Cruz deberá ser un renovado empeño de todos y cada uno de los miembros de nuestra Familia Religiosa a través de los tiempos para que resuene el Evangelio de Jesucristo en todo rincón de la tierra: ‘Id por todo el mundo y predicad el Evangelio’ (Mc 16,15)” (Padre Carlos M. Buela).
Con nuestra profesión religiosa comprometemos todas nuestras fuerzas para inculturar el Evangelio; de allí la amplitud de nuestro apostolado, ya que nos empeñamos en el anuncio de la Palabra de Dios en todas sus formas: en el estudio y enseñanza en universidades y colegios; por medio de publicaciones; en la catequesis y oratorios; por medio de la realización de misiones populares y Ejercicios Espirituales; en la educación y formación cristiana de niños y jóvenes; en las obras de caridad con los más necesitados (niños abandonados, minusválidos, enfermos, ancianos, etc).